Convivir con perros o gatos no significa renunciar a un suelo brillante y bien cuidado. Sin embargo, las patas mojadas, la arena, los restos de comida o determinados líquidos pueden deteriorar progresivamente el acabado del pavimento.
Con unas medidas sencillas es posible proteger los suelos de mármol, terrazo u hormigón y prolongar los resultados de un pulido profesional.
Limpia las manchas rápidamente
Los líquidos y restos orgánicos no deben permanecer demasiado tiempo sobre el suelo, especialmente en materiales porosos. Lo recomendable es retirarlos cuanto antes con un paño húmedo y secar correctamente la zona.
Para la limpieza habitual deben utilizarse productos de pH neutro. La lejía, los limpiadores ácidos y otros productos agresivos pueden apagar el brillo o dejar manchas.
Evita la entrada de arena y suciedad
Las pequeñas partículas que quedan adheridas a las patas pueden actuar como un abrasivo al caminar por la vivienda.
Colocar una alfombra lavable cerca de la entrada y limpiar las patas después de los paseos ayuda a reducir las rayaduras y el desgaste en las zonas de mayor tránsito.
Protege las zonas más utilizadas
Los espacios donde se encuentran los comederos, bebederos o camas suelen estar más expuestos a la humedad y la suciedad.
Una base protectora debajo de estos elementos permite evitar derrames y facilita la limpieza diaria. También es recomendable moverlos periódicamente para comprobar el estado del pavimento.
¿Se pueden eliminar las marcas?
Cuando el suelo presenta manchas profundas, arañazos o zonas apagadas, una limpieza convencional puede no ser suficiente.
Dependiendo del material y del nivel de deterioro, puede aplicarse un abrillantado, cristalizado o pulido profesional para recuperar un acabado uniforme.
En Pulidor Suelos analizamos el estado de cada pavimento y aplicamos el tratamiento más adecuado para devolverle su brillo y facilitar su mantenimiento, también en viviendas con mascotas.
